Senado de Argentina rechaza legalización del aborto en embarazos de hasta 14 semanas

La Cámara de Senadores de Argentina rechazó la madrugada del jueves un proyecto de ley que buscaba legalizar el aborto y echó por tierra una iniciativa ya aprobada por los diputados, en medio de una amplia controversia que dividió por meses al país.

Tras un una sesión de más de 15 horas, la norma, que tuvo 38 votos en contra y 31 a favor, garantizaba la posibilidad de abortar hasta la semana 14 de gestación dentro del sistema público de salud de manera gratuita, algo que actualmente está permitido solo en casos de violación y de riesgo para la embarazada.

Argentina permite el aborto únicamente en casos de violación o cuando la vida de la madre esté en peligro. Miles de mujeres, en su mayoría pobres, son hospitalizadas cada año por complicaciones relacionadas con abortos ilegales.

En Argentina, muchas mujeres emplean misoprostol para poner fin a un embarazo no deseado en el primer trimestre de gestación. El fármaco solo se vende con receta médica, pero su costo lo deja fuera del alcance de las mujeres con pocos recursos.

Muchas de ellas utilizan un tubo intravenoso con una percha de alambre afilada o una aguja de tejer para intentar romper el saco amniótico dentro del útero. Otras toman infusiones de hierbas, se insertan dudosas píldoras no abortivas o mezclas de sustancias toxicas en la vagina que pueden causarles úlceras, hemorragias y, en última instancia infecciones graves e incluso la muerte.

La Cámara de Diputados aprobó la norma en junio, con votos de diferentes partidos políticos, pero tras el rechazo del Senado —donde hay un predominio de representantes de provincias con fuerte influencia de la Iglesia Católica— el proyecto perdió validez.

La iniciativa generó división en la sociedad y dentro de los principales partidos políticos del país.

Esto quedó en evidencia el miércoles, cuando una gran cantidad de manifestantes con pañuelos verdes, que simbolizan la defensa de la legalización del aborto, ocupó las calles de los alrededores del Congreso a pesar de la lluvia. A pocos metros, una multitud con pañuelos celestes pedía no aprobar el proyecto.

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