Temas tabú: estas son las consultas a las que AMLO le saca la vuelta

A pesar de su férrea defensa de la Consulta Popular, el presidente se sale por la tangente, o de plano batea, discutir sobre interrupción legal del embarazo, uso lúdico de la marihuana o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Ya sea por desconocimiento, por “cálculos político-electorales”, por desinterés o por creencias religiosas, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha incumplido su compromiso de someter a consulta popular temas espinosos como la interrupción legal del embarazo, el uso lúdico de la marihuana o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Y es que AMLO –nos dicen a EMEEQUIS personas cercanas al tabasqueño–, a lo largo de su trayectoria política ha bateado, una y otra vez, estos temas, los cuales son parte de las agendas de última generación en países desarrollados y con democracias de avanzada.

No hace falta ir más lejos.

El 27 de septiembre de 2019, en la conferencia “mañanera” en Palacio Nacional, el jefe del Ejecutivo federal respondió a la pregunta de un reportero para conocer su opinión sobre la despenalización del aborto en Oaxaca, que el Congreso de esa entidad había aprobado un día antes:

“En este tema, como genera mucha polémica, no quiero meterme. Yo ofrezco disculpas porque ya tengo muchos asuntos que atender”.

Pero para estos asuntos el primer mandatario ha tenido una fórmula que, hasta el momento, le ha funcionado: echarle la bolita a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien, como ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) abordó estos temas que todavía causan mucho ruido entre amplios sectores de la sociedad mexicana.

El asunto aquí, nos dicen, es que López Obrador sigue insistiendo que la agenda sobre interrupción del embarazo y despenalización del aborto, feminismo, uso medicinal y lúdico de la marihuana o matrimonio entre personas del mismo sexo deben tener el mismo tratamiento que cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, es decir, “no abortarse”.

Para ello AMLO ha echado mano de la fórmula mágica de llevar estos temas a consulta popular, pero no con el interés de que la iniciativa salga de su propio gobierno, sino que sea el equivalente al 33% de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso u organismos civiles los que, como los establece la Ley Federal de Consulta Popular, reúnan –en el caso de éstos últimos– al menos el 2% del padrón nacional de electores (unos tres millones de ciudadanos) para someter a referéndum estos asuntos.

Y es que el pasado 18 de enero el presidente de la República lo dijo con todas sus letras: “(La despenalización del aborto y la interrupción legal del embarazo) es una iniciativa de la sociedad y, en particular, de las mujeres, y nosotros vamos a respetar lo que se proponga. Desde luego, existe un mecanismo democrático que es la consulta, que podría aplicarse”.

“Y que sea un asunto que decidan las mujeres, no las iglesias, no los gobiernos; las mujeres. Pero que sea propuesto y promovido por quien lo desee, con toda libertad”.

El discurso no cambia desde hace más de una década. Por ejemplo, el 5 de diciembre de 2009, en una gira por Coatepec, Veracruz, entonces como “presidente legítimo”, comentó que “el tema del aborto es un asunto que lo deben resolver las mujeres del país”.

El 12 de mayo de 2011, a unos meses de que se definiera su participación como candidato presidencial por segunda vez consecutiva, el tabasqueño reiteró: “tiene que haber una consulta sobre el tema para que los ciudadanos, sobre todo las mujeres, decidan qué se tiene que hacer”.

“No se puede imponer nada en contra de la voluntad del pueblo. No estoy ni a favor ni en contra, sólo pido que se pregunte su opinión al pueblo sobre este asunto”, insistió el 7 de junio de 2014, en Acapulco, Guerrero, ya como presidente del Consejo Nacional de Morena.

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